Diversas culturas, diversas identidades, diversas nacionalidades: una misma libertad, una misma democracia, iguales derechos
Al inicio de la existencia del hombre este se cuestionaba sobre todo lo que le rodeaba y sobre todo cuanto acontecía a su alrededor; y así contemplo que tenía profundas diferencias (en apariencia y en realidad nimias) con sus semejantes, y comenzó una lucha desencarnada por la supremacía de unos sobre de otros creando así abismos enormes que no le permitieron convivir en armonía con los demás.
Con el advenimiento del Cristianismo al mundo occidental las diferencias de los hombres prácticamente dividieron al mundo entero en dos bandos: los perseguidores y los perseguidos, la persecución, la intolerancia, el fanatismo, la ignorancia, las llamadas guerras santas, dejaron estelas de muerte impresionantes, se vivió en un oscurantismo profundo, las voces más atrevidas eran muertas a manos de los intolerantes que solo querían imponer al hombre su estrecha visión de lo que debería ser el mundo; el encuentro con el continente americano no ayudo a mejorar en mucho las cosas, tráfico de esclavos, sojuzgamiento de los autóctonos mal llamados indios, saqueo de sus riquezas naturales, desplazamientos de las tierras que les eran propias era lo menos que sufrían quienes posteriormente fueron llamados "los conquistados"; el robo y la enajenación de sus tradiciones culturales y familiares fue el castigo por ser "indios incultos y adoradores de Dioses Paganos"; la paga de todo ello fue imponernos la cruz y el suplicio de un Ser que nos era del todo ajeno a cambio de perder nuestra identidad.
Las guerras de independencia de cada país del mundo y el derrocamiento de las monarquías llevadas a cabo por muchos Liberales, parecía dar a los humanos nuevas y mejores formas de convivir con los demás; sin embargo hemos visto como el deterioro social en su gran entramado se desmorona a pasos agigantados, ya que en lugar de haber aprendido de la historia y de las maravillas del cosmos para tener un mejor entendimiento, un mayor respeto, una real tolerancia y una mayor apertura a las diferentes manifestaciones culturales, étnicas, sociales, políticas, religiosas o económicas nos hemos ido imponiendo barreras que solo crean la sensación de ser manipulados y atacados en nuestros derechos más esenciales, tales como el derecho a la vida, a la libertad, a la convivencia pacífica, a no ser vistos por los diferentes organismos mundiales tan solo como un cifra de estadística más, y a no tener ya un trato mutuo de respeto que de verdad se caracterice por ser humano.
Durante este largo proceso de vaivenes el Humanismo y los Liberales han dado a la humanidad entera a sus mejores hombres para tratar de contrarrestar en la medida de sus fuerzas y de sus capacidades los efectos nocivos de las luchas estériles de quienes pretenden que solo unos pocos posean todo y muchos posean nada, privatizando las ganancias y sociabilizando las enormes pérdidas económicas y de recursos, y es así que tenemos una larga lista, innumerable diría de Ilustres Hombres liberales que han ofrendado lo mejor de sus talentos en pro de esta humanidad que nuevamente se siente desorientada, sin guía, ni rumbo, donde la sinrazón nuevamente se apodera de sus pensamientos, sentimientos y acciones y crea nuevamente un estado caótico que parece no tener solución.
Atentos a los diferentes movimientos que afectan de manera directa e indirecta a la humanidad entera, estamos en pos de la lucha emprendida en contra de todo aquello que se signifique como intolerancia, marginación, humillación, por aquellos que han sido olvidados por el resto del mundo que se autoproclama como "civilizado", y es por ello que nos hemos dado a la tarea de sumar esfuerzos para tratar de alcanzar formas que permitan que los seres humanos vivan de una manera más justa, racional y humana.
Sin lugar a dudas uno de los grandes desafíos para los humanos hoy en día es la búsqueda de una reingeniería donde la participación social, profesional, cultural, política, etc. sea más abierta para los ciudadanos de este mundo que también están comprometidos en la lucha por superar los grandes desequilibrios que vive el mundo en la actualidad, porque se logre instaurar regímenes de mayor equidad social, donde se modere la opulencia y la indigencia, en que haya seguridad y certidumbre y se alcance el anhelado progreso para todos.
El hombre del siglo XXI tiene nuevos retos que asumir y lo debe hacer con todos los componentes de la sociedad que al igual que él luchan por equilibrar las grandes injusticias sociales, económicas, raciales y de género que se viven de manera muy cruda y lacerante en nuestros países; a fin de implementar un trabajo conjunto que nos permita tener acceso a todos aquellos seres desprotegidos y marginados, para ayudarles a reivindicar su derecho a una estancia más digna y justa en este mundo, que no le pertenece a nadie y a la vez nos pertenece a todos.
Todo cuanto haga el Hombre en este sentido siempre será poco, pero no por ello menos valioso; hagamos nuestro mejor esfuerzo porque las generaciones venideras tengan un mejor espacio de convivencia y no tengamos que lamentarnos demasiado tarde por no haber asumido la tarea que como sociedad nos toca resolver aquí y ahora.
S@lu2
Adán González